Home

El estilo en que decoramos y distribuimos nuestras casas es el reflejo de la personalidad, del gusto y de la forma de vivir de cada uno de nosotros. No responde al azar, sino a un proceso meticuloso donde cada mueble, cada alfombra, cada cortina, cada objeto de decoración e incluso el color de las paredes responde a la necesidad de dar nuestra esencia al lugar en que habitamos.

Del mismo modo que sentados en una terraza de cualquier local observamos el deambular de las personas al tiempo que las categorizamos en función de su gestualidad, sus ropas o su forma de caminar, cuando visitamos el hogar de algún amigo o conocido o, simplemente, cuando encontramos una puerta, una ventana o unas cortinas abiertas de un hogar desconocido, nos encanta fisgonear los interiores. Atraen nuestra curiosidad, seguramente, porque su distribución y decoración nos dicen mucho de las personas que en ellos habitan.

Fisgonear interiores es uno de los motivos del éxito de las revistas de decoración o, incluso, del catálogo de IKEA, Estupendos soportes de referencia, que muchos de nosotros  miramos y observamos con detenimiento, aún sin ser profesionales, para  buscar las ideas de distribución, decoración o colores que más se ajusten a nosotros y a nuestros gustos, ideas que a través de los objetos, las texturas y los colores elegidos pueden ayudarnos a transformar nuestras casas en hogares, dándoles esa esencia única que incrementa nuestra sensación de bienestar y nos vincula emocionalmente al lugar físico que habitamos.

Éste es, también, uno de los motivos por los que cada año la edición de Casa Decor acoge miles de visitantes no profesionales que, como yo, se acercan al mayor escaparate europeo de tendencias en decoración e interiorismo para deleitarse con las propuestas de diseñadores, interioristas y fabricantes de mobiliario, iluminación,  tejidos o pinturas, al mismo tiempo que cogen ideas para personalizar sus hogares. Un tránsito de “fisgones” y “curiosos” que, una vez más, se ha dado cita en el certamen de este año.

La muestra ha estado presente en Barcelona, desde el 8 de noviembre hasta el 9 de diciembre,  en el edificio de carrer Aragó 271, un inmueble construido a principios de 1900, época de la que mantiene su fachada clásica, y remodelado en su interior en 1994 con un estilo moderno y funcional. Un edificio, actualmente, vacío que, a la espera de su conversión en futuro hotel, ha vuelto a sentir el bullicio de la actividad en su interior.

En esta edición, la visita a Casa Decor iniciaba ya en el exterior, en esa fachada clásica que nos habla de historia. Sus ventanas, la rejería de los balcones, sus cornisas  nos recuerdan a aquella Barcelona de primeros del siglo XX en que el Modernismo floreció. Una vez en el interior, la primera sensación, fría y cálida a la vez, era el minimalista y moderno espacio Culdesac de Valentine donde la luz conseguía que solo las propuestas de color de las pinturas fueran las protagonistas. Un perfecto inicio para preparar a los visitantes para las sorprendentes propuestas de los veintiocho espacios de la muestra.

Cada uno de los espacios era impactante, las texturas y la luz conjugaban a la perfección con las propuestas espaciales y el mobiliario. En ambientes íntimos – comedores, baños y dormitorios – la luz tenue y trabajada contribuía a la sensación de confort, y en espacios de trabajo, como el Atelier de Pía CapdeVila, la luz aumentaba sin perder su calidez transmitiendo una actividad sosegada. Los espacios de estar se convertían en zonas de reunión, donde cualquiera querría acoger un grupo de amigos tomando una copa de buen vino. Destacaba la sencillez de la fusión de materiales con estilos y  propuestas, la facilidad sorprendente para mezclar moderno con clásico, las cerámicas con movimiento y color, los tratamientos para paredes innovadores, los pavimentos modernos y antiguos a la vez, los pasillos convertidos en galerías de arte o soporte para impresiones de calidad que sugerían cuadros que están pero no están, o los olores imborrables que identifican un espacio, como en el diseñado por Adela Cabré para La Vanguardia.

En definitiva, Casa Decor es un recorrido por espacios insólitos, un paseo por una revista de decoración con propuestas de hogares para ser vividas e incluso integradas en nuestras vidas. Una visita que, una vez más, ha valido la pena y que os recomiendo programar para las futuras ediciones de esta muestra internacional de referencia obligada.

Anuncios

Un pensamiento en “Interiores

  1. Estoy de acuerdo en q la decoración dice mucho de los habitantes del inmueble. Bellisima valoración q denota tu buen gusto.

Enriquece nuestro contenido con tus aportaciones y comentarios. Gracias!

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s