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Cuando pensamos en celebraciones con familia, amigos, compañeros e, incluso, colegas de trabajo, muchos de nosotros asociamos este momento a las comidas. Sentados alrededor de una mesa celebramos cumpleaños, aniversarios, proyectos y éxitos, sin prestar gran atención al lugar del encuentro. Sin embargo, estaréis conmigo, cuando se trata de celebraciones íntimas con nuestras parejas, la elección del lugar se convierte en una decisión crucial, ya que éste determinará en gran medida el recuerdo que nos quede de ese momento especial.

Para esas ocasiones especiales buscamos una mesa, una buena mesa que las convierta en exclusivas y nos ayude a grabar con fuerza su recuerdo en nuestras memorias. Elegimos con cuidado el momento del día, normalmente la noche porque resulta más íntima, y buscamos esos lugares que tienen ese “algo especial” que los hace únicos e idóneos para un evento que nos importa mucho. Se trata de un proceso que se mueve a través de una lista de deseos realizados y por realizar, donde se agrupan todos aquellos restaurantes que sabemos aportan mucho más que una comida. Y optamos, sin duda, por aquellos que nos ofrecen la garantía del buen servicio, de la calidad de producto, del amor en la cocina, de ese mucho más que no se ve, pero que se percibe y respira en cada plato.

En mi caso, en esta lista siempre aparece un restaurante ubicado en el encantador y desconocido centro histórico de Santa Coloma de Gramenet, la ciudad donde he crecido y que, con sus muchas carencias pero también con sus muchas virtudes, llevo en el corazón. Se trata de Lluerna, un pequeño y acogedor local, gestionado con gran “savoir faire” por Victor Quintillà y Mar Gómez, una joven pareja que hace casi doce años apostó por implantar en la ciudad un nuevo concepto culinario, basado en los cánones de la más prestigiosa cocina creativa, y que, sin darse cuenta pero con excelencia, elevaron la calidad de la oferta gastronómica colomense.

En este pequeño pero grandísimo restaurante se saborea el trabajo bien hecho. Sus platos suman la calidad de la materia prima y la creatividad de Víctor – el Chef –, para marinarlos después con un vino de la personal carta que Mar – somelier y jefe de sala – ha elaborado con mimo. No en vano, Lluerna forma parte de ese cada vez más amplio grupo de restaurantes del movimiento Slow Food, que centra su cocina en los productos autóctonos, de proximidad y ecológicos. con un gran respeto por la tradición culinaria. 

Desde su apertura, soy cliente de Lluerna. Mis visitas se limitan a las celebraciones más especiales. La última tuvo lugar el viernes pasado. Como siempre, acudimos con  emoción infantil por la carta de temporada que Víctor habría preparado para el Otoño. Una vez en el restaurante, después de la cálida recepción del personal, y ya con la carta en las manos, ocurrió lo habitual. ¡Dudas, muchas dudas! ¿Qué plato elegir? ¿Qué plato descartar? Así que, como de costumbre, acabamos optando por uno de los dos grandes menús, el de presentación, que nos permitía hacer una degustación de un buen número de platos y apreciar con más detalle el arte culinario de Víctor.

Para iniciar un mojito sólido, que coges con los dedos y que se convierte en un refinado cóctel masticable, donde eres capaz de detectar y separar cada uno de los componentes de esta archiconocida bebida. Seguidamente el aperitivo “Oliva gordal rellena de campari y naranja” seguida de una original “Ensalada César”. A continuación los entrantes, primero un plato de pescado delicioso “Jurel marinado en jugo de piparras”, después unas “Verduras de invierno al Jabugo”, para seguir con la especialidad de la casa el arroz, esta vez, de langostinos, y cerrar con dos platos principales exquisitos, uno de pescado nuevamente “Dorada de playa con calçots” y otro de carne “Lomo de buey Dry Aged, sobre parmentier de mostaza”. Todo ello acompañado de un exquisito vino tinto D.O. Bierzo “Ribas del Cua Privilegio”. Y como colofón final. dos postres donde las texturas son el punto relevante “Júlia” y “Tiramisú”, acompañados de un excelente vinho do Porto “Van Zeller Colheita Old Tawny”. Un festival culinario espectacular donde cada plato estaba perfectamente equilibrado, respetando al máximo el sabor de cada ingrediente en una fusión compleja y a la vez sencilla que nos permite detectar el sabor de cada una de las materias primas separadamente, al tiempo que ensalzamos su unión.

Lluerna nos redondeó, una vez más, la celebración, llenándola de sabores, aromas, texturas y sensaciones que enriquecerán para siempre el recuerdo de este cumpleaños. Un recuerdo al que, esta vez, le sumaremos una estrella. Una estrella que todos sus clientes sabíamos tenía y que Michelin le otorgó el pasado 22 de noviembre, en reconocimiento a su creatividad excepcional, a la calidad de su trabajo, a su estupendo servicio de sala, a su elaborada cocina y a su personal y cuidada carta de vinos.

Fue una  experiencia gastronómica más. Una experiencia que nos hace asegurar que pronto volveremos a Lluerna. Y lo haremos, además de por la estrella, por los premios y por los infinitos puntos fuertes que destacan y destacarán muchas guías, por la humildad, la delicadeza, el amor por el detalle y el trabajo bien hecho del matrimonio Quintillà-Gómez.. Definitivamente, su coraje, sus ganas de tirar adelante aún en tiempos difíciles, su capacidad de superación, su sencillez en el trato y  ese exquisito gusto por la perfección que no ha dejado de sorprenderme, maravillarme y seducirme desde el primer día en que crucé sus puertas, son el motivo principal para volver a disfrutar de sus cenas con estrella!

Foto: Jurel marinado con jugo de piparras (Foto original con Copy Right del Restaurant Lluerna)

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6 pensamientos en “Cenas con estrella

  1. Joder que hambre me ha dado!!! y eso que estoy malita. No lo conocía y espero tener el placer de degustarlo algún día contigo. La foto es preciosa y tus palabras aún lo son más. Me encantó

  2. Envidia sana!! me encanta. “Lluerna“ soy debota de su alta cocina y su exquisita atención, además de el maravilloso trato.
    Tenemos un gran privilegio en nuestra ciudad de gozar de un redtaurante de estas caracteristicas.

  3. No el conec i no puc opinar, però en prenc bona nota. Com sempre, m’agraden molt els teus articles.

  4. Pingback: felicidad / precio | murmuris

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